En el artículo de “La Voz de Galicia” titulado “La laminaria, un alga básica para el ecosistema, desaparece en Galicia” recoge parcialmente mis respuestas sobre el tema, aquí puedes leerlas completas.
Desde que en 1991 colaboré con el CIS en el proyecto “Prospección, análisis y cartografia de macroalgas y erizo de mar en el litoral de Galicia. Desde Estaca de Bares a Cabo Laxe”, para Consellería de Pesca, siempre que he buceado he mantenido el mismo interés (deformación profesional) por realizarlas mismas evaluaciones en cada inmersión que he realizado a pulmón o con botellas incluso antes de llegar al fondo, por la coloración (esto sólo lo entenderá el que haya buceado mucho) del estado de estas comunidades de algas.
Mi experiencia posterior y más frecuente se ha centrado en la Ría de Ares-Sada-Betanzos, que incluye la ría de A Coruña, donde he buceado prácticamente en cada cabo, espigón y acantilado.
Mi experiencia con las comunidades de Laminaria en estos últimos años, compartida con otros buceadores, directa o indirectamente se pueden resumir así:
Año 2006
El crecimiento inicial y la colonización en primavera es aparentemente normal. Hacia el principio del verano se observa una notable disminución de los frondes como si empezase a deshacerse en un otoño anticipado. Me llaman la atención algunas perforaciones muy frecuentes que aparecen en los frondes, en zonas de crecimiento y que son perfectamente redondas. El tipo de lesión producida por una Patina, pero que en estos casos nunca llega a perforar totalmente el fronde. Un análisis más detallado me lleva a la conclusión que son cortaduras en frondes sin ningún síntoma de envejecimiento prematuro.
Ese mismo año me llega el comentario de varios ejemplares de “un pez desconocido“, que ha capturado el “Pelícano” uno de los barcos “basureros” de la autoridad portuaria. La descripción que me hacen no me aclara mucho y como el hecho no es infrecuente por fin consigo que me traigan unos cuantos ejemplares. Se trata de sabogas, (Sarpa salpa; salemas o salpas) de un peso cercano a los 2 kilos y que según los capturadores entran vivos en las toberas cuando el barco se acerca a un muelle. El aspecto que presentan, piel, ojos, agallas es de estar perfectamente sanos.
De entre los pescadores con caña me llegan comentarios de algún ejemplar “robado” cuando uno de estos bancos pasa cerca de donde están pescando.
Ese verano tengo ocasión de verlos “pastar” sobre la Laminaria en “Los pedridos” y pocos días después también en la isla de Espiñeiro en Mera. El banco está formado por varios miles de sabogas que en cuanto notan nuestra presencia dejan de comer y nadan apretadamente dando vueltas alrededor nuestro y envolviéndonos totalmente hasta desaparecer. Las Laminarias presentan las mismas lesiones.
Primera captura y disección
La situación se repite durante todo el verano con encuentros cada vez más frecuentes. Por fin un día me dan 2 ejemplares pescados con fusil (unos 2 kilos pasados cada uno). Procedo su disección y observo con detenimiento el intestino y su contenido: pequeñas medias lunas de Laminaria con los bordes perfectamente definidos a lo largo de un intestino de más de 1 metro, el número puede ser de varios cientos hasta una zona donde la digestión los convierte en una pasta irreconocible. En unos pocos casos la media luna se convierte en una luna entera pronto llegamos a una conclusión. En un sólo caso aparece una punta de Codium (¿error de cálculo o delicatessen?). (lástima de fotos)
Todo lo que corre o vuela…
Aceptando mi criterio y con un punto de desconfianza, estos ejemplares pasan a la cazuela de Loli, que promete prepararlos lo mejor que sepa y nos traerá la prueba. En dos días tenemos el resultado, así que improvisamos una cena en la que aportará cada uno lo que mejor le parezca. Entre empanadas, churrasco, sardinas, vino y un largo etcétera en una noche de verano, aparece la saboga en cazuela de barro caliente con tomate y un toque de picante (prometo, si hay interés, pedirle la receta). La carne es blanca, sin espinas y bastante consistente. Tras probar el causante de la idea y la cocinera y no disgustarnos, la damos a probar a todo el que llega sin dar más datos (unos 20). En su mayoría son buenos pescadores y por tanto paladares acostumbrados al pescado fresco. El resultado variado, que si rape, que si abadejo,
-¿pero que dices? esto es tal…
Recogiendo otras impresiones
Paso la voz entre los buceadores aficionados y entre los profesionales dedicados al cebo vivo e intercambiamos impresiones, ellos ya habían notado este hecho y se habían encontrado con algún que otro banco de sabogas. Consigo ejemplares de laminaria de Suevos, el Portiño, Riazor, San Amaro y en todos los casos el tipo de lesiones adopta el mismo patrón. A medida que avanza el verano muchas zonas quedan reducidas a los estipes y un colgajo irregular de aspecto más o menos caprichoso (lástima de fotos).
Con los buceadores del “gavilán” comento el hecho y su posible repercusión en la cantidad de materia orgánica que se acumulará en las zonas de extracción. Llega el otoño y con él la desaparición de las laminarias con los primeros temporales. Durante ese invierno, en ningún caso, volví a tener noticia de las sabogas.
Año 2007
La primavera se anuncia con los brotes de Himanthalia y aparecen las primeras Laminarias. Esa primavera los “bosques” fueron mucho menos densos y el efecto de las sabogas se notó desde el principio en las pequeñas laminarias. En muchos casos no llegaron a crecer más que los estipes. Recuerdo inmersiones en Sorrizo, Pantín, Candieira y otras zonas fuera de la ría de Ferrol con un crecimiento normal, mientras en toda la ría de La Coruña casi habian desaparecido.
Los bancos de sabogas parecen haber crecido en número, lo que si está claro es han aumentado en tamaño y consigo examinar ejemplares de más de 2 kilos de un banco en que casi todos son del mismo tamaño. El encuentro con el banco es siempre en zonas con laminaria y en cuanto los más distantes se inquietan, todo el banco se pone en movimiento. Recuerdo bancos fuera del dique de abrigo tardaban en pasar más de cinco minutos y siempre a buena marcha. Las impresiones que intercambio con otros buceadores me confirman el dato. Consigo un ejemplar que pasa a la cazuela de mi amigo Carbi. El resultado a la gallega, bien sin espinas pero “no mola”.
El paisaje en el mes de agosto se convierte en un invierno anticipado con estipes poco desarrollados y sin fronde. Las lesiones, desde la primavera, son las mismas del año anterior pero “a lo bestia”.
Año 2008
La primavera parece que no acaba de llegar, ni en julio, solo ejemplares aislados de laminaria brotan en algunos sitios donde dos años antes crecían cientos formando bosques. Durante este mes comento el tema con algunos pescasub y son de la misma opinión en toda la ría y sobre el origen también coincidimos. Los bancos de sabogas no sé si han aumentado en número, lo que si esta claro que lo han hecho en peso con ejemplares que en muchos casos sobrepasan los 3 kilos. Los pescadores de caña que han visto pasar los bancos, empiezan a preguntarse que cebo hay que utilizar. En un campeonato…
En la cala de Dexo, los arribazones a las playas de los primeros temporales traen menos laminaras.
Quedan muchas preguntas en el aire.
Con especies que forman un ecosistema tan diverso que se renueva anualmente y del que dependen tantos otros organismos no hay que bajar la guardia.
Además del consumo por las sabogas, ¿hay otros factores que pueden incidir sobre la escasez de laminarias?
¿El desmesurado aumento de sabogas es un episodio pasajero u obedece a otras causas?
¿Se trata solo de un fenómeno localizado en la ría de La Coruña?
¿De que manera ha afectado la escasez de laminaria a la pesca?
¿Que pasará en 2009?
No cabe duda que lo iremos descubriendo. Desde este punto de vista investigaciones como el Proyecto Laminaria, con transectos de cuerdas fijas nos ayudará a medir el alcance en más sitios de la costa de Galicia.
Y otra pregunta que pueden hacernos reflexionar
¿Qué habéis observado en las grandes comunidades de laminaria de la ría de Ferrol desde el puerto exterior hacia adentro?